Según los alumnos del Máster en Comunicacion y Educación Audiovisual de la UNIA pensamos que la...
Alfabetización Televisiva es un proceso educacional desarrollado para ayudar a las personas a obtener conocimiento y habilidades necesarias para acceder, analizar y crear mensajes mediáticas.
La Alfabetización Televisiva surge con la creciente preocupación, en el siglo XXI, con el fenómeno social de la televisión. Tornándose necesario, cuanto educadores, orientar a los niños, en tanto que telespectadores, al consumo de la programación televisiva.
Ella tiene la función de ofrecer al telespectador códigos de lectura crítica, proporcionarles la posibilidad de su comprensión, y también fomentar su creatividad.
No obstante, como apuntan José Mª Bautista y Ana Isabel San José (2002) "la cuestión central no es que haya que utilizar más los medios de comunicación en el aula... tampoco se trata de que necesitemos preparar a los niños para que sepan ver el cine o la televisión. La urgencia es que necesitamos preparar a los niños para que sepan vivir y sobrevivir en un mundo donde la imagen y las relaciones simbólicas son las que configuran la realidad"
En el año 2006 Ken Robinson, especialista en educación e innovación, señaló en una conferencia que la escuela mata la creatividad de los niños porque potencia habilidades que se han devaluado. Hoy todavía esa afirmación produce debate. Una de las estrategias que se utilizan en la educación mediática es hacer uso de las habilidades creativas del niño para lograr su comprensión de la narrativa audiovisual. En la alfabetización audiovisual buscamos que se acerquen al aprendizaje de los medios desarrollando su percepción, su capacidad de expresión y sobre todo su creatividad.
Si observamos las acciones de los niños ante el medio audiovisual nos daremos cuenta de que están apropiándose de él desde hace varios años. Primero lo hicieron como objeto frente a la pantalla del cine y la televisión, es decir, como actores, cantantes, bailarines o participantes de concursos de diversa índole. Posteriormente, los niños comenzaron a adueñarse del rol que hasta el momento sólo jugábamos los adultos: ser productor audiovisual. Hoy en día, gracias al medio digital, los niños y adolescentes manejan la cámara de vídeo, escriben guiones e incluso editan sus propias historias, a menudo convertidas en cortometrajes. Y es en este papel, el que está detrás de la cámara, en el que el niño comienza a reflejar su forma de pensamiento y su propia visión del mundo.
Tal como afirmó Mark Prensky en el 2001: "Our students have changed radically. Today’s students are no longer the people our educational system was designed to teach" (Prensky, 2001, p.1). La razón es que están creciendo con los medios digitales, de ahí que algunos les llamen Generación N (de Net) o generación D (de digital). Pero una gran mayoría los reconoce por el epíteto de Nativos Digitales. Según este concepto los niños conviven con los medios de producción digitales, les gusta crear, jugar con los nuevos dispositivos, tejen redes con fines socializadores y aprenden en la Red y de la Red. En otras palabras, están desarrollando una identidad digital.
No obstante, el niño no nace aprendido. Estamos comenzando a entender que hay que enseñarle el uso de los medios digitales para que aprenda a utilizarlos de una manera positiva y adecuada. Es aquí donde entra en acción la educación mediática,necesidad ya reconocida por el Parlamento Europeo desde el año 2008.
Pero nos encontramos con otra incertidumbre, ¿Desde qué edad es adecuado trabajar la educación mediática? Según Sara Pereira “pueden observarse en los comportamientos de los niños de 3 a 6 años una fuerte influencia de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión, en las áreas de juego libre, en situaciones de juego simbólico, en actividades de expresión plástica, en las historias que cuentan, en las conversaciones que tienen con los compañeros, en los momentos de trabajo en grupo…
La televisión es un poderoso instrumento que satisface sus necesidades, que les suscita nuevas preguntas e intereses, que los coloca frente a situaciones cuya naturaleza, realista o ficticia, no siempre consiguen discriminar, situaciones de conflicto y violencia que les provocan miedo, ansiedad y perturbación, aunque a veces también les atrae y seduce.”
Para García, C.; Escarranza, I. y Mancebo, P. “los medios de comunicación se convierten en la Educación Infantil en herramientas complementarias de múltiples aplicaciones que, por las características sensoriales que proporcionan de imagen, movimiento, color y sonido son capaces de captar con facilidad el interés y atención del niño pequeño, al mismo tiempo que aumentan su receptividad”.
Además, en esta etapa los medios se convierten en instrumentos de investigación, conocimiento y creación, para el niño preoperatorio dichos medios se transforman en vehículos, que pueden facilitar el desarrollo de estructuras básicas para el pensamiento, como son la atención, la memoria, la organización perceptiva, el lenguaje, la capacidad de análisis.
La alfabetización mediática ofrece distintos recursos que con frecuencia utilizamos los profesionales del medio y que son excelentes para las primeras fases educativas en la comprensión de la construcción del medio audiovisual.
Alrededor de estos temas vinculantes, varios grupos de Investigación de España están preocupados en el tema de la educomunicación en general. Se evidencia desde la observación, la investigación, conferencias, escritos científicos y tareas de intervención con aportes significativos al generar en sus artículos la capacidad de interpretar y analizar una reflexión crítica en las imagenes, la expresion, la estética, el desempeño de las tics, los textos y otras dimensiones. (Ferrés,J. et al. 2011)
Los más representativos son el Grupo Comunicar de Andalucía entre cada uno de ellos: Ignacio Aguaded, Alfonso Infante, Jacqueline Sánchez, María Amor Pérez Rodríguez; el Grupo Gabinete de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, liderado por José Manuel Pérez Tornero; el Grupo Procotín de Madrid que a su vez integra al CEICIN: Centro de Estudios e Investigación sobre la Comunicación y la Infancia de la Universidad San Pablo CEU, al OPS: Observatorio Publicidad y Sociedad del Centro Universitario Villanueva, al Observatorio sobre Comunicación, Infancia y Juventud de la Universidad Rey Juan Carlos y al Grupo de Investigación sobre Televisión Pública de la Universidad Carlos III; también se destaca el Grupo de Observatorio Comunicación y Sociedad, que entre otros miembros cuenta con la participacion de Miguel Ángel Ortiz Sobrino.
Tal y como expone José Ignacio Aguaded (1) en la revista Comunicar de 2009, en su número , la apuesta de la Unión Europea, a través de su Parlamento, en diciembre de 2009, de recomendar a los Estados Miembros la puesta en marcha de una asignatura de 'Educación Mediática' en los colegios es un gran paso adelante para mejorar la alfabetización mediática en los jóvenes europeos. Así, con la introducción de esta asignatura se pretende impulsar la alfabetización mediática y el uso de Internet, porque ésta es la mejor forma de conocer y valorar críticamente los contenidos, los mensajes y los formatos de los medios de comunicación. Aguaded confirma que esto permitirá el desarrollo de estrategias y competencias que permitan filtrar certeramente la información recibida de la prensa, el cine, Internet, la televisión, los videojuegos, la publicidad y los nuevos formatos de comunicación telemática interactiva en el universo de pantallas con el que socialmente convivimos.
Es este autor, José Ignacio Aguaded (2009) el que recoge en el mismo número de la revista Comunicar que anteriormente se citaba la importancia del papel de los medios en colectivos que normalmente no se contemplan como objeto directo de la educación "general" como puede ser los alumnos con Necesidades Educativas Especiales, donde el uso de los medios y la comunicación puede ayudar a superar enormes obstáculos entre docentes y alumnado con Necesidades Educativas Especiales. Otro colectivo que se contempla como posible destinatario de alfabetización mediática es el de mayores como altos consumidores de los medios ya sean en sus casas, asociaciones, residencias, etc.
Igualmente importante es la decisión que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) tomó en su momento y es medir no los conocimientos de de los alumnos con respecto a la tecnología sino medir las habilidades cognitivas que hacen falta para el uso efectivo de la tecnología, es decir, medir el grado de competencia mediática que tienen los alumnos para poder intervenir consecuentemente a través de la alfabetización o formación mediática.
En muchos casos los medios de comunicación están haciendo una parte del trabajo que, supuestamente, debería desarrollar la escuela: amueblar la cabeza de los niños y de los jóvenes, estructurar sus sistemas de símbolos y de valores. Por eso se considera tan importante que niños y adultos sean capaces de descodificar correctamente los mensajes que los medios transmiten. Algo que plantea serios problemas. Por ejemplo, ¿cómo conciliar la alfabetización oral y escrita con la mediática? Por ahora "son casi contrarias", afirma Pérez Tornero. "El SMS [mensajes telefónicos] destroza la escritura, por ejemplo. Pero debemos encontrar sistemas tecnológicos, culturales y educativos que permitan conciliar ambas cosas".
Pérez Tornero cree que hay que evitar contraponer los "nuevos" y los "viejos" medios: "Las tecnologías son nuevos soportes para símbolos, y estos símbolos pueden ser nuevos o antiguos. Si el maestro educa a leer bien, lo mismo da que el alumno lea en Internet, que lea una película o un anuncio publicitario. En el fondo se trata de poner en juego las mismas aptitudes mentales".
Por ello, es imprescindible la educación mediática ya que estas competencias no se adquieren por el consumo diario de los mismos ni los jóvenes están preparados para enfrentarse a los mismos críticamente sin una base educativa previa. Por su parte, José Manuel Pérez Tornero (2) expone con razón que nuevos medios están llegando a nuestra sociedad, y ya no sólo hay que educar para la alfabetización mediática 'tradicional', sino que los nuevos medios digitales se están convirtiendo en un nuevo reto para los educadores. En este sentido, el profesor Julio Tello (3) considera que es imprescindible la utilización de las nuevas tecnologías de la información y comunicación para la alfabetización mediática en las aulas; así de esta forma los profesores pueden formarse en un área en la que los jóvenes tienen ventaja, y así poder utilizar sus mismas herramientas para dotarlos de una educación / alfabetización mediática correcta.
Ante esta situación es la que nos encontramos actualmente, y es ante la que cabría preguntarnos ¿cómo de alfabetizados o formados mediáticamente están los docentes? esta es una cuestión que puede ser el origen de un problema que hoy por hoy está vigente en nuestra sociedad. Es decir, pretendemos que nuestros alumnos consuman críticamente los medios, seleccionándolos, analizándolos y apartando aquello que no aporta conocimiento y enriquecimiento pero ¿quién enseña a estos niños? para responder a esta cuestión no podemos perder de vista a dos colectivos importantísimos: la familia y la escuela (y dentro de esta al maestro, profesor y docente). ¿Están los docentes realmente formados para enseñar críticamente el consumo de los medios?.
Si seguimos a Giroux (1998), plantea una serie de propuestas para el tratamiento de los textos culturales educativamente:
• Estudiar los textos intertextualmente desde una perspectiva transnacional (influencia global).
• Considerar la cultura popular un espacio de aprendizaje relevante.
• Los docentes han de criticar productivamente los mensajes implícitos en los textos culturales.
• El entretenimiento es una materia a trabajar y no como consumo.
La expresión 'alfabetización mediática', se refiere al conocimiento, las habilidades y las competencias que se requieren para utilizar e interpretar los medios. También las tentativas de los psicólogos por identificar las habilidades básicas que intervienen en la 'alfabetización televisiva', han encontrado dificultades. Al menos en principio, debería ser posible analizar qué es lo que un espectador competente necesita hacer para 'comprender' un programa de televisión; no obstante, esto no se corresponde necesariamente con las formas de producción real de significados. Los rasgos formales concretos de la televisión no comportan significados fijos que puedan ser definidos objetivamente. Un movimiento de zoom de la cámara, por ejemplo, puede 'significar' cosas diferentes en diferentes momentos; es más, en determinadas ocasiones ese mismo gesto puede significar lo mismo que un movimiento de rastreo de la cámara o un fotograma de primer plano. No puede afirmarse que tales elementos, básicos en apariencia, del lenguaje mediático son procesados automáticamente. Sin embargo, al menos momentáneamente, los espectadores tienen que decidirse activamente por determinadas opciones acerca de su significado. Consultar la referencia de Buckingham (2009)
Asimismo, la educación mediática son las competencias que puede adquirir una persona para:
• utilizar múltiples lenguajes para crear y leer de forma crítica,
• interactuar con otras personas de forma real y/o virtual,
• participar en las comunicaciones a través de diferentes medios y
• conectarse en cualquier momento con diferentes grupos y comunidades.
La educación mediática debería hacer conscientes a los individuos de la necesidad de conocer los lenguajes, expresivos y técnicos de los medios de comunicación; aportando los conocimientos imprescindibles para fomentar un pensamiento analítico y crítico; facilitando la capacidad expresiva y técnica de las personas y dando claves para el mejor aprovechamiento social, educativo y cultural de todos los medios de comunicación y de los sistemas de información y comunicación vigentes en cada período histórico. Esta educación mediática debería servir para que los ciudadanos pudieran influir en las industrias de la comunicación para que atendieran prioritariamente a las necesidades de las personas y de los grupos sociales en lugar de anteponer el afán de lucro a las necesidades reales de la sociedad.
Una de las problemáticas de mayor envergadura en la labor de alfabetización, en los diferentes países, es la de cómo abordar el analfabetismo en aquellos lugares donde existe gran dispersión de la población analfabeta, aislamiento o difíciles condiciones de accesibilidad.
Debido al incremento del analfabetismo, por razones conocidas, resulta necesario buscar nuevas alternativas que permitan llegar a la mayor cantidad de personas analfabetas.
La educación a distancia brinda infinidad de posibilidades para dar respuesta a esta problemática. Resulta muy ventajosa para aquellas personas que dadas las disímiles responsabilidades y tareas u otros impedimentos, no cuentan con el tiempo ni las condiciones necesarias para asistir de forma regular a la escuela.
La alfabetización en la que se utilicen los medios de comunicación masiva puede contribuir de manera efectiva a la disminución de los altos índices de analfabetismo, fundamentalmente, en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo.
La alfabetización por radio y televisión constituyen modalidades de la educación a distancia muy provechosas, siempre y cuando se tengan presentes en todo el proceso alfabetizador: la organización, el planeamiento, el control y la evaluación.
Para los países de escasos recursos económicos y, a veces técnicos, la alfabetización por radio y televisión pueden convertirse en vías propiciadoras de una disminución sensible de ese flagelo que hoy azota a gran parte del mundo: el analfabetismo.
La Televisión Educativa
Todavía en el ámbito de la producción académica se genera mucha polémica cuando se defiende el concepto de una televisión que mezcle el entretenimiento y educación. Esta es una discusión que puede ser abordada desde muchos aspectos desde los diferentes formatos, financiamiento público o no, contenidos, etc. Mucho ya se escribió y todavía falta mucho que debatir pero para algunos autores el gran potencial de la TV es su poder de entretenimiento y educativo, no hay porqué separar uno del otro.
De acuerdo con García Matilla (2003) en su libro Una televisión para la educación, “Desde hace ya varias décadas, numerosos autores venimos defendiendo que los medios de comunicación son agentes educadores. Educar debe identificarse aquí con el sentido de conducir, de tratar de convencer, de transmitir una visión del mundo…”, todavía siguiendo el raciocinio de este investigador, todo los programas que transmiten normas, valores o conceptos en positivo o en negativo pueden ser aprovechados o explorados didácticamente.
Un ejemplo interesante e ilustrativo es el del programa Operación Triunfo; García Matilla nos explica que en este programa los profesores obtuvieron una fama similar al de los discípulos y concluye, “Esto representa también un hecho nuevo en la historia más reciente de la programación televisiva, dado que nunca antes profesoras y profesores en el ejercicio de su actividad real habían sido tan ampliamente reconocidos por la imagen producida en su trabajo profesional” (García Matilla, 2003, p. 135). Esto podría extenderse a otros programas especialmente concebidos para la educación.
El autor diferencia tres tipologías diferentes de programas:
El primero es la televisión instructiva. García Matilla cita como ejemplo la televisión escolar de Japón y México y los modelos de enseñanza a distancia.
Un segundo grupo sería aquellos que mezclan los lenguajes y formatos televisivos con el objetivo de educar “… lo más habitual es que tengan la intención de motivar la audiencia, en el reforzamiento de valores positivos y en la modificación de hábitos de comportamiento y de actitudes negativas” (García Matilla, 2003, p. 137). Ejemplo de estos tipos de programas son: Barrio Sésamo, campañas/spots de carácter prosocial.
Por último el autor reúne todos los programas que no tienen la intencionalidad explícita de educar, pero que ejerce una influencia educativa en positivo o en negativo y concluye “Desde este punto de vista, toda la televisión podría ser considerada un medio para la educación y, desde esta misma perspectiva, todos los contenidos insertos en tipos, géneros y formatos de programas diversos podrían ser utilizados didácticamente” (Garcia Matilla, 2003, p. 137). Ejemplos de programas que están en esta categoría: reality shows, la publicidad, los concursos, telenovelas, etc.
Los programas y diferentes formatos citados en el texto nos demuestran que programas de entretenimiento pueden producir respuestas de eficacia educacional.
Para Monescillo (2005), La televisión como otros medios de comunicación, recorta la realidad, la selecciona, a veces la manipula e incluso la inventa y crea… Tal como comenta el autor se muestra en la televisión los contenidos que interesen a un grupo, empresa, industria, ideologías, entre otras…, por tanto los televidentes consumen lo que ellos quieren que consuman. Los creadores de las publicidades en series, películas, novelas y demás cada vez utilizan el psicoanálisis para conocer de que manera inyectar marcas, productos, etiquetas, de forma inconsciente en los espectadores usando incluso la influencia social en la que se encuentran sumergida elementos intencionales y calculados, la propaganda, la persuasión , la seducción, la estratagema y la retórica. según J. Bermejo (2007)
Hoy es la televisión la que se ha convertido en instrumento privilegiado de penetración cultural, de socialización, de formación de las conciencias, de transmisión de ideologías y de valores de colonización. Por esto sorprende que la institución escolar no sólo se haya dejado arrebatar la hegemonía en la educación, sino que asista impasible al proceso de penetración de la cultura audiovisual, sin ofrecer siquiera a las nuevas generaciones pautas de interpretación y de análisis crítico. Ferrés (1994)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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FERRÉS, Joan (1996). "Material audiovisual para educar en la imagen". Pere (Coord.)(1996-..). Comunicación Educativa y Nuevas Tecnologías. Pp. 495-505" Barcelona: Praxis
Ferrés, J.(1994) Televisión y educación. Barcelona. Paidós.
FERRÉS,J. PISCITELLI, A. (2011) La competencia mediática: propuesta articulada de dimensiones e indicadores. Comunicar. 38.P.77
(1) AGUADED GÓMEZ, José Ignacio (2009). Editorial Comunicar.
(2) PÉREZ TORNERO, José Manuel (2008). La sociedad multipantallas: retos para la alfabetización mediática. Revista Comunicar, 31, 15-25.
(3) TELLO DÍAZ, Julio (2012). Investigación y aprendizaje en las aulas a través de la integración de las tecnologías de la información y comunicación. Aularia, el País de las Aulas, 17-22.
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http://www.yosipuedo.com.ar/art-leonela.htm
Giroux, H. A. &Maclaren, P. (1998). Sociedad, cultura y educación. Madrid: Mino y Darila Editores.
Bautista, J. M. & San José, A. (2002). Cine y creatividad. Madrid: Fere
García Matilla, A. (2003). Una televisión para la educación. Barcelona: Gedisa, S. A.
BERMEJO, Jesus (2007). Nuevas tendencias en la publicidad del siglo XXI. Consutado:[26, marzo, 2012] Disponible en http://eprints.ucm.es/7051/1/Segovia._Nuevastendenciasenlapublicidad.pdf
MONESCILLO-PALOMO (2005), Orientacion Psicopedagógica, eduación y televisión. Comunicar 25.
Sánchez Carrero, Jacqueline (2011): Introducción a la educación mediática infantil: El diseño del Storyboard. REVISTA DE LA SEECI Nº 24. Marzo. Año XIV. Páginas: 107-126 http://www.ucm.es/info/seeci/Numeros/Numero 24/InicioN24.html
GARCÍA, C.; ESCARRANZA, I. & MANCEBO, P. (1994). Incorporación de los medios de comunicación en educación infantil. Comunicar, 3, 94-96.
PEREIRA, S. (1996). Educar para un uso crítico de la televisión en educación infantil. Comunicar, 6, 69-72.
Para los Alumnos del Máster en Comunicación y Educación Audiovisual de la UNIA pensamos que la...
Telebasura: Se trata de un término que designa a los contenidos televisivos o programas de escasa calidad, con contenidos éticamente discutibles, pero que sin embargo, generan mucha audiencia y así lo da a conocer Cubells (2003) relatándolo en su máxima crudeza. Otras definiciones la sitúan como aquellos programas que incumplen los códigos deontológicos del periodismo y que difunden contravalores a su audiencia.Para Aznar (2002), la afirmación de que la telebasura sea lo que la gente quiere y que genere mucha audiencia es dudosa y ofensiva, situando la responsabilidad de este tipo de contenidos a las televisiones que son quienes emiten este tipo de programas sin dar ni siquiera las condiciones mínimas como para que podamos considerar la elección como libre.
La Real Academia de la Lengua Española define 'telebasura' como: "Conjunto de programas televisivos de muy baja calidad".
Para el novelista americano Foster (2011), la televisión no es vulgar y lasciva porque la gente que compone la audiencia sea vulgar y lasciva. La televisión es así simplemente porque las personas suelen ser muy similares en sus intereses vulgares y lascivos, y ampliamente diferentes en sus intereses refinados, estéticos y nobles.
La telebasura abunda en las televisiones. Generalmente, se la utiliza para provocar lo sensacional y atraer al público mostrando eventos y personajes grotescos o enunciando palabras perversas que chocan la sensibilidad y destruyen el derecho a la intimidad, la dignidad, al honor y al respecto. Se trata de una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia. La telebasura se define por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano, y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes.
Según el Consejo del Audiovisual de Cataluña, la telebasura es el conjunto de programas en los que confluyen "la vulneración de derechos fundamentales, la falta de consideración hacia los valores democráticos o cívicos, como por ejemplo, el desprecio de la dignidad que toda persona merece, el poco o ningún respeto a la vida privada o a la intimidad de las personas o la utilización de un lenguaje chillón, grosero e impúdico. Todo esto se lleva a cabo con la intención de convertir en espectáculo la vida de determinados personajes que, generalmente, se prestan a ser manipulados a cambio de la celebridad que les da la televisión o a cambio de contraprestaciones económicas".
Para la Asociación de Usuarios de la Comunicación, la telebasura es cualquier espacio de television “en el que prima el mal gusto, lo escandaloso, el enfrentamiento personal, el insulto y la denigración de los participantes y la agresión a / de la intimidad (es decir, la invasión de la intimidad de los que participan pero, sobre todo, la imposición a los espectadores de la intimidad de los que participan)".
La 'telebasura', término que deriva de la llamada "información del corazón", surge cuando "a comienzos de la última década del siglo XX, el entretenimiento y los índices de audiencia se erigieron en los únicos principios supremos de la política televisiva, lo cual conllevó la imposición de los criterios que regían la industria del espectáculo y este hecho impidió , en buena medida, que los programas informativos- entre ellos, los destinados a la información de calidad- satisfacieran con auténtica profesionalidad las necesidades de los ciudadanos de estar debidamente informados", y la información pasó a considerarse como un producto "perecedero que había de ser consumido o devorado por los espectadores de forma urgente" (Bordonado Bermejo J. y López Talavera, M.M., 2007).
El rentable negocio que tiene hoy en día el sensacionalismo ha motivado la aparición en los medios de comunicación de espacios periodísticos y programas radiofónicos y televisivos, que se alejan del marco constitucional idóneo de la libertad de información, en pro de ventas comerciales y convierten a la justicia en espectáculo y en actores a quienes participan en los procesos, con grave riesgo de tergiversación de los hechos objeto de debate o de los propios implicados, tal y como sucede en los casos de violencia machista en los que el tratamiento informativo de las noticias relacionadas con dicho tipo de violencia debe ser una denuncia de la situación de aquellas mujeres que padecen las consecuencias del maltrato humano, un rechazo a las prácticas de los maltratadores y un compromiso ético con el rigor y la verdad a la hora de informar. En estos casos, la sociedad pide a los medios de comunicación un papel ético y esencial:educar para prevenir y no a la inversa.
Puede decirse que es, a partir del desgraciado y triste caso de las niñas de Alcasser en Valencia, cuando los medios de comunicación en España han venido ofreciendo una serie de programas que, con contadas excepciones, ofrecen una información morbosa y de espectáculo tanto de los hechos sub iudice, como de quienes intervienen en el procedimiento.
Este fenómeno de información y opinión sobre la Justicia, de carácter morboso y tendencioso se conoce con la denominación de “reality show” y tienen como objeto bombardear casi a diario nuestra vida cotidiana con dramas y problemas de la vida real, expuestos de manera insidiosa, tratando de remover nuestra conciencia frente a la Justicia, ofreciendo generalmente informaciones incompletas y tergiversadas ausentes de todo contenido moral.
El concepto de “telebasura” tuvo lugar en España con la llegada de las televisiones privadas cuyo único interés era ganar la batalla de la audiencia. Es un concepto importado de los países de nuestro entorno cuyos canales de televisión gozan de libertad plena en la difusión de espacios televisivos
Otro término que puede dársele a la Telebasura es la MacTele, según el concepto acuñado por Sampedro Blanco, Víctor Francisco, 2002), teniendo en cuenta la calidad y globalización de los programas, que importan formatos de otros países, tal y como pasó con 'Operación Triunfo y Gran Hermano', entre otros.
Dentro de estos programas, pueden distinguirse dos grandes categorías, los programas de sociedad (prensa rosa) y los info shows (programas de telerrealidad). Dentro de estos, se pueden encontrar los talk shows, reality shows, o incluso debates en los que predomina lo tendencioso.
Para Silió & Urbaneja (2004), el concepto telebasura esconde más de lo que enseña, detrás de él hay bastante incompetencia y no poca impotencia para analizar lo que hay delante. Producir para audiencias masivas requiere talento y muchas veces sobrepasar la barrera de la vulgaridad. Pero ante la televisión el entendimiento no está siempre ni abierto ni alerta, la tele entretiene, acompaña, asombra, refuerza opiniones o lo contrario y pone en evidencia a quien aparece. Los de dentro se convierten en víctimas del artefacto y del espectáculo, incluso se creen lo que no es.
Los orígenes del periodismo rosa o telebasura en España se remontan a principios del siglo pasado, cuando en los años veinte comenzaron a salir a la luz las primeras informaciones de carácter social y cultural destinadas expresamente a la mujer. En la actualidad, aquella información dotada de grandes dosis de sensacionalismo cobra sin duda un mayor protagonismo. Divorcios, infidelidades, rivalidades entre familias, secretos inconfesables, malos tratos y la muerte son los temas más relevantes de la prensa rosa. (Fuentes Romero, E. 2005).
Podemos apuntar, al igual que numerosos periodistas y espectadores que el origen de la telebasura arranca con la emisión del programa De tú a tú, de Antena 3 Televisión, este espacio de magacín empleó un escenario improvisado y nunca visto hasta entonces como plató televisivo, se emitía en directo desde una localidad valenciana en una emisión especial con motivo del crimen de Alcàsser, Nieves Herrero entrevistó a los padres de dos de las tres malogradas niñas la misma noche de la aparición de sus cuerpos ya sin vida. Este puede ser el germen de la telebasura española, conocida coloquialmente como la telerrealidad exenta de ética periodística o con una deontología de la profesión poco visible. La reacción generalizada de los coetáneos a la emisión se resume con la opinión de Ángel Fernández Santos que publicó en El País: ese intolerable dolor fue convertido en una secuencia de baja estirpe melodramática, en una liturgia de culebrón de la vida real capturado en directo.
Solo en España, entre 1993 y 2000, se pusieron en marcha cerca de treinta espacios de televisión destinados a los famosos, donde la curiosidad del espectador era la causa de que el programa consiguiera tanto éxito.
Otros autores, como Mariola Cubells (2003), sitúan el origen de lo que hoy llamamos telebasura en 1997, en el comienzo del programa de Canal 9 Tómbola. Si bien unos años antes (en 1993) la opinión pública se había escandalizado con el tratamiento informativo exhibido por el programa De tú a tú de Nieves Herrero, esta situación no se repitió y quedó como algo coyuntural. Por el contrario, en el caso de Tómbola, ya desde su origen tenían claro el objetivo, como nos cuenta desde la experiencia personal la propia Cubells (Terrasa, 2012):
"Teníamos la consigna de que todo valía para subir la audiencia (…). Fue la escuela de un modelo de televisión nefasto, que creó y consolidó. Hay un antes y un después de Tómbola en la televisión española. Era un modelo de programa que arañaba al espectador, en el que valía cualquier cosa por la audiencia, sin límites casi ni legales, que perseguía distorsionar la realidad e incluso hacer creer al espectador que necesitaba ese tipo de televisión".
Esta clara tendencia quedó marcada desde la primera emisión, donde los ataques personales e insultos fueron moneda común. La primera invitada fue Chabeli Iglesias, hija del cantante Julio Iglesias y de Isabel Preysler, a quien los colaboradores del programa llamaron “gorda”, ”petarda” o “esquizofrénica” entre otras ofensas, además de recibir abucheos desde el público. La situación creada motivó el abandono de la invitada del plató mientras exclamaba al presentador "me da vergüenza tu programa; esta gente es gentuza" (Terrasa, 2012). La respuesta de la audiencia ante esa buscada fórmula fue evidente: más de 28% de share. Y el apoyo del público no sólo tuvo lugar ese día, sino que incluso se incrementaría durante más de siete años con 383 programas (Terrasa, 2012).
Sobre el motivo por el cual se consume hoy tanta televisión de este tipo, Sanmartín (1998) defiende que:“…hay incitaciones e impulsos universales y los hay selectivos. El conocimiento y la cultura son motivaciones selectivas, (…) dependen de un aprendizaje previo. Nadie nace degustando a Mozart o disfrutando con Séneca, pero la inclinación a la violencia o a la sexualidad es instintiva, universal, común a todos desde la infancia. Ganar audiencia apelando a estas incitaciones comunes es, pues, un recurso fácil al alcance de cualquier director de programas o realizador que carezca de escrúpulos”.
15 años después de aquel hecho podemos apreciar que la fórmula sigue funcionando. Así, aunque Tómbola terminara, como dice el que fue su presentador, Ximo Rovira, "no murió por cuestiones éticas ni siquiera por la audiencia. Murió por la inflación del precio de los famosos, porque las (televisiones) generalistas copiaron el formato y pagaban unos precios por los invitados que Canal 9 no podía asumir” (Terrasa, 2012). Hoy podemos encontrar la misma filosofía en programas como Sálvame diario, Sálvame de luxe, La Noria o Gran Hermano, el debate, entre otros.
Según un estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas en junio de 2010, siete de cada diez españoles consideraban que la programación de la televisión tenía poca o ninguna calidad. Uno de los canales más criticados es habitualmente Telecinco y en concreto uno de sus programas Sálvame, cuyos contenidos han originado que distintas asociaciones de usuarios hayan solicitado su retirada de la programación.
El director general de Contenidos de Telecinco, Manuel Villanueva, ha realizado unas declaraciones muy duras contra quienes tachan la programación de su cadena como telebasura. Lo ha hecho en una entrevista concedida a la Agencia Efe, donde el responsable de Mediaset España ha sido bastante duro con aquellos que se atreven a calificar la programación del canal de ‘telebasura’, una manera que considera “despectiva”. “Telebasura es un término despectivo con el público. Ellos eligen lo que quieren ver, se divierten con lo que quieren y seleccionan su compañía”, apuntó.
Estos nuevos personajes que surgen a raíz del boom de prensa rosa son las nuevas marionetas mediáticas, esas que han terminado por contagiar su falta de ética y escrúpulos, valiéndose de la frivolidad y la banalidad en la que se enmarcan su actividad, mostrando así una escasa atención a los códigos deontológico. (Soto Vidal, L. 2005).
Las televisiones que emiten esta clase de contenidos tienden especialmente a justificarlos aduciendo a dos motivos: la libertad de expresión y la demanda de la audiencia. Según el Consejo Audiovisual d Cataluña (CAC), la telebasura no es un genero televisivo específico, ni se limita al entretenimiento. No puede confundirse el continente con el contenido: Cuando los reality shows, concursos o programas de corazón que emiten algunos canales de televisión merecen el calificativo de “basura”, lo que se está calificando no es el genero en sí, sino la degradación que se produce en unos casos y programaciones determinadas. Esta degradación viene dada por la vulneración de los derechos fundamentales y la falta de consideración hacia los valores democráticos y cívicos. De hecho, en los conflictos en los que las libertades de expresión e información se enfrentan con otros derechos como por ejemplo el derecho al honor, a la intimidad, etc, el Tribunal Constitucional ha distinguido tres categorías personales: (Gutiérrez David, M.E. 2007).
• Personajes públicos: es aquella categoría reservada únicamente a todo aquel que tenga atribuida la administración del poder público o aquellos que ejerzan funciones públicas.
• Personajes notorios: incluyen a aquellas personas que alcanzan cierta publicidad por la actividad profesional que desarrollan o por difundir hechos de su vida privada.
• Personajes privados: se trata de aquellas personas privadas que no participan voluntariamente en la controversia pública.
Características de la telebasura
En este sentido, lo más característico de la telebasura se encuentra en el enfoque o en el tratamiento informativo y de opinión que se les otorga a tales asuntos y personajes. Asimismo, la telebasura se caracteriza por lo siguiente:
• Tienen una regulación restrictiva o sometida a prohibición absoluta en la legislación española y europea con relación a los contenidos y horas de emisión.
• Vulneran la normativa televisiva sobre protección de menores.
• Distorsionan el concepto constitucional de veracidad e interés general.
• Son contrarios a los valores y principios constitucionales que rigen la televisión como servicio publico.
• Fomentan y difunden con un efecto multiplicado negativo valores anticulturales, antieducativos, anticívicos, antidemocráticos, etc.
• Manipula y confunde la información y la opinión.
• No se respeta el derecho a la privacidad.
• Convierte la miseria y el dolor humano en espectáculo.
• Se centra en el sexo, escándalo y violencia.
• Se usa el desnudo, sobre todo, el femenino.
• Convierte la miseria y el dolor humano en espectáculo.
• Se minimizan las consecuencias del consumo de drogas y la prostución, viéndose como normal.
• La aberración se presenta como un modelo a imitar.
• Desprecio hacia cualquier figura de la autoridad.
• Se lucha más que se dialoga.
• Lenguaje ofensivo.
• Relativismo cultural y la difusión de la subcultura.
• Promoción de las pseudociencias y el ocultismo.
• Excesiva atención a la vida de celebridades y demás gente famosa.
• Exaltación del ridículo.
El término telebasura se utiliza comúnmente para definir una forma de hacer televisión caracterizada por la utilización del morbo, el sensacionalismo y el escándalo como estrategias de atracción de la audiencia. La telebasura puede quedar definida por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes. En España, el programa más criticado es Sálvame.
La “telebasura” cuenta, también, con una serie de ingredientes básicos que la convierten en un factor de aculturización y desinformación, así como en un obstáculo para el desarrollo de una opinión pública libre y fundamentada:
• El reduccionismo, con explicaciones simplistas de los asuntos más complejos, fácilmente comprensibles, pero parciales o interesadas.
• La demagogia, que suele presentar todas las opiniones como equivalentes por sí mismas, independientemente de los conocimientos sobre los que se sustentan o de sus fundamentos éticos. El desprecio por derechos fundamentales como el honor, la intimidad, el respeto, la veracidad o la presunción de inocencia, cuya conculcación no puede defenderse en ningún caso apelando a la libertad de expresión.
Se estima que la telebasura existe desde los años ochenta en Estados Unidos y de los noventa en el resto del mundo audiovisual. Es un fenómeno televisivo extremadamente complejo en su definición. Esto es así, por una parte, porque no se circunscribe a un único género televisivo, sino que afecta a buena parte de los programas que componen las parrillas de programación. Y, por otra parte, no existen unos criterios inequívocos para catalogar un programa como telebasura.
En lo referido a la telebasura infantil desde 1996 las instituciones públicas, denuncian la vulneración de las normas de protección de menores por parte de los medios de comunicación. Se señala que la proliferación de ciertos contenidos televisivos, difundidos en horarios considerados tradicionalmente de público infantil infringe la normativa de protección a menores. En 2005 entró en vigor el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos en la infancia, elaborado por el Gobierno en colaboración con las televisiones públicas y privadas españolas. Un compromiso de responsabilidad social que, de carácter voluntario, no dio lo frutos esperados en la programación infantil ni consensuó posibles acuerdos los telespectadores y las cadenas televisivas. Los usuarios consideran que los medios no cumplen el código; los operadores rechazan estas acusaciones y argumentan que los padres son los responsables de la televisión que ven sus hijos (Sanz-Cruzado, 2007).
El diseño de una parrilla infantil adecuada por parte de los padres, se antoja complicado. “Los padres tienen que hacer bricolaje con la televisión, hacerse su propia programación seleccionada y pautada según los niños, contextos y necesidades: no sólo la educación sino que el entretenimiento de nuestros hijos son demasiado importantes como para dejarlo en manos de los dueños de las cadenas dominantes de televisión” (Vidal, 2004).
Tipología de programas
Magazine Programa de actualidad con duración variable entre media hora y tres horas, diversificado en varios módulos: entrevistas, debates, actuaciones, reportajes, etc. Es muy utilizado en la franja horaria de la mañana y la tarde después de los informativos.
Talk-shows Modelo de programa que tiene sus orígenes en América del Sur, se fundamenta en reunir a varias personas y tratar un tema personal, el entrevistador está encargado de sacar todo el jugo posible a la situación. El presentador dentro de su propósito siempre tiene un as guardado en la manga, una tercera persona implicada, una declaración grabada, o incluso una cámara oculta, cuando este es descubierto, se monta un espectáculo que suele llegar a la pelea y a la violencia.
Debates Programa basado en enfrentar a dos bandos sobre un tema a discusión, con un moderador que lleva el hilo y da paso a los diferentes participantes. La mayoría de los invitados a estos programas se les llama “casposos” nuevo término surgido en los últimos años por la afluencia de personas que suben al carro de la fama por medios poco transparentes.
Late-showsLa estructura del programa es casi exacta al magacine, pero el tono es mucho más desenfadado y morboso. Se llegan a límites que en la franja horaria del día no estarían permitidos. En España nació en los 90 a raíz de una gran competencia entre “Crónicas marcianas” y “La noche del Pelícano”.
Resúmenes (programas de zapping) Formato de programa barato, que se nutre de la producción del resto de programas. Busca el morbo, lo imposible, lo curioso, algo que se salga de lo normal. Tuvo sus comienzos en la falta de presupuesto, la utilización de becarios y en el relleno de parrilla por falta de producción propia.
Telerrealidad o Reality-showsTipo de concurso que tiene su origen en los años 50 en EE.UU. La productora holandesa Endemol (de John de Mol) crea “Big Brother”, que a España llegó como Gran Hermano en el 2000, después, surgieron muchas imitaciones. El principal objetivo de este programa es el de ver en directo la convivencia de 13 extraños metidos por selección en una casa y sometidos a diferentes pruebas y penurias. Lo más importante del concurso es lo que puede llegar a crear a su alrededor, diariamente hay resúmenes, un día especial debate, sale continuamente en los demás programas de la misma cadena, tiene revista propia y los concursantes que salen se convierten directamente en famosillos.
Coaching-showTipo de docudrama derivado del reality-show donde uno o varios expertos intervienen en la vida cotidiana de los participantes para ayudarles a reconducir o corregir situaciones no deseadas. Este nuevo género televisivo tiene un objetivo de tipo educativo o de transformación. Sin embargo, no deja de ser un mero reclamo para obtener audiencia, pues se ampara en una función pseudoeducadora donde la cámara invade la intimidad de los participantes y se presentan las historias personales como un espectáculo televisivo, mostrando imágenes y situaciones impactantes. Además, en la mayoría de los casos se fuerza un final feliz.
InfortáculosNeologismo creado por la fusión de información y espectáculo, donde el presentador llega a generar por sí el espectáculo, además de promover que los demás lo hicieran con sus incitaciones al debate polémico y a las declaraciones provocativas motivadas por las preguntas controvertidas que formula (Cebrián, 1998).
El presente resultado se ofrece por grandes expertos de televisión que aprovechando la oportunidad de preguntarles en el aula de 5º de primaria sobre lo que piensan qué es la telebasura y cuáles son los programas que consideran telebasura respondieron lo siguiente:
Pablo: “Los programas telebasura son todos las que no te dan nada en la vida
Jaime. “Es lo que no nos aporta nada” los programas son: Más allá de la vida, Gran Hermano, Sálvame Diario, Sálvame Deluxe, Sex Academi, Aquí no hay quien viva. ´ Álvaro: Sálvame Diario, Sálvame Deluxe, Quien quiere casarse con mi hijo, Supernany.
Marina: “Son programas que en la vida no sirven para nada, y por eso se llaman basura, es igual que la basura no sirve para nada”. “Son programas no aptos para menores de 18 años o 13 años, tampoco apto para niños y niñas. Estos programas son: Gran Hermano, Aida, Aquí no hay quien viva, la que se avecina.
Ruben:”Programas que hablan de la vida de los demás”. Hermano Mayor.
Mario: “Algo que te engaña”. Los programas son Dexter, Shin Chan, Gran Hermano, La niña repelente, Cólico Electrónico.
María: “Los que no aportan nada para pensar. Aida, El culo al aire, quien quiere casarse con mi hijo, El dinero que gana Belén Esteban para hacer lo que ella le da la gana, operación nariz, la operación del pecho….etc. Estos son mis programas telebasuras”.
Juan Manuel: “Son programas que nada más que hacen criticar a personas famosas y casi siempre hay pelea y en este programa hay muchísimas críticas. Otro programa que conocen parejas y al final se casan y encima hay un gay. Para mí estos programas es una falta de respeto a mucha gente famosa”.
Estela: “Son los programas no educativos, La que se avecina, quien quiere casarse con mi hijo, aquí no hay quien viva”.
José Luís: Me parecen mal estos programas porque no dicen la verdad, siempre rumores, rumores, más rumores, siempre es igual. No creo que deban emitir estos programas. ¿quién quiere casarse con mi hijo?, Sálvame deluxe, con el culo al aire.
Fátima: El hermano mayor es telebasura porque no hacen más que decir palabrotas y lo que enseñan es a ser maleducados.
Xu : “Son programas que te enganchan y luego te convierten en uno de ellos, además no es adecuado para la gente.
Después de definir, acotar y reflexionar sobre este concepto tan en boga actualmente, resulta curioso y enriquecedor poder visionar este film, "Un juego de Inteligencia", película alemana de 2007, del director alemán, Hans Weingartner, en la que se trata este tema, este film aborda el camino de un exitoso productor de televisión que lo tiene todo. Ha llegado a la cima creando programas de televisión, cada cual más estúpido y vulgar. Un día, Pegah, una misteriosa joven colisiona intencionadamente con su coche a toda velocidad. Tras estar al borde de la muerte, Rainer se replantea su vida y decide producir un noticiario para el prime-time de su cadena que haga pensar al espectador. Hundido por la poca audiencia del programa, Rainer deja su trabajo y se embarca en una investigación sobre los sistemas de medición de audiencias que mantienen en los primer puesto a estos programas que insultan la inteligencia, aliándose para ello con la bella Pegah y un grupo de parados e inadaptados. Después de ver y leer bastante de esta película me quedo con este articulo "La telebasura es un juego de inteligencia para aborregar al gran público", que define muy bien las estrategias de este tipo de programas televisivos, comparando los métodos que usan con los que usaba, el famoso propagandista Nazi, Goebbels, en el que muchos principios se utilizan hoy día, con el objetivo de aborregar a la gente (http://es.globedia.com/telebasura-juego-inteligencia-aborregar-publico).
Los programas etiquetados como “telebasura” llaman directamente a la emoción del espectador. Cuando nos sentamos a ver televisión cada persona busca algo diferente en ella: información, formación, entretenimiento…¿Cuánta basura hay en los programas? Sí pretendes informarte o formarte mucha si solo buscas entretenerte y evadirte de la realidad puede queninguna. ¿Se considera telebasura a los informativos? Los informativos tienen el deber de informar a la sociedad pero a menudo ofrecen una pésima información, manipulada y sesgada por la ideología política del medio. No solo los “Reality- shows” venden contravalores, su función no es informar. Todo el mundo ataca a los llamados programas “telebasura”, quizás el problema no sea el contenido en sí del programa igual puede ser la ignorancia de no saber que tipo de programa es. Se debe educar a los más pequeños para que sean críticos y manipulen ellos a la televisión y no la televisión a ellos. Una opción puede ser la educación en medios y no directamente la “censura televisiva”.
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